Si es otra pared, tal vez de otro color o igual con distinto sol, y ya le colgué mi tejido de Pumamarca. Miré el blanco del tal-vez futuro comedor y le dediqué esos colores tierra robados al Norte. O antes estaban por adornar un pasillo ocre para después terminar en una no-fue-mía habitación. Otro día, algún departamento. ¿Tengo entonces finitos duplicados de tejidos en clavos pintados al aire?
Ya noto la lana más ligera; dejó de abrigarme las lecturas con los pies al aire. Los colores no palidecieron; las muecas en los dibujos no se ensombrecieron. Pero el tejido está más liviano, en capullo para pluma. Quizás, me baste dibujarlo con la mente en otras búsquedas. Hasta que tome vuelo con el viento y lo encuentre colgado de una pared que espera.
Andru - 2007
3 comentarios:
¡Dejá de publicar textos tan buenos que cada vez se nos va a hacer más difícil elegir sólo uno!
tus textos transmiten, algo de apacible melancolía
!me encanto!
ALU
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