Me enrosco
así, sin movimiento
en esta silla
salvo cerrar los ojos,
bajar la cabeza
Y entonces juego
a encogerme
hasta que los latidos
me ensordezcan
Hasta que el cuerpo
no me baste
Y rebalse en rojo vena,
en sal de lágrima
o tal vez
un quiebre de labios
Entonces,
me falta más
tu abrazo.
Andru
miércoles 28 de noviembre de 2007
sábado 24 de noviembre de 2007
Mensaje en botella
Si te digo que me provocás
todos los libros de
una Alejandría que construyo
a bloques de granizo.
Que siempre es un intento
de dejarte el mensaje en la botella
despacio-
vocales escondidas en el papel
que ya huelen a piel dolida.
Y si te cuento que
en las teclas embotello
mis ganas de
que tus manos me alcancen
tal vez sepas leer
antes de que la marea
me lleve sin palabras.
Pero no puedo
escribir el comienzo.
Andru
todos los libros de
una Alejandría que construyo
a bloques de granizo.
Que siempre es un intento
de dejarte el mensaje en la botella
despacio-
vocales escondidas en el papel
que ya huelen a piel dolida.
Y si te cuento que
en las teclas embotello
mis ganas de
que tus manos me alcancen
tal vez sepas leer
antes de que la marea
me lleve sin palabras.
Pero no puedo
escribir el comienzo.
Andru
sábado 17 de noviembre de 2007
Pelusa blanca
A Taisha
Y en esa sencillez que no conoce de posturas tomadas, nos obligan a descender. Como si el bajar la cabeza, estirar la mano para acariciarlos, se convirtiera en un cable a la tierra de lo simple. En ese saludo a media distancia se produce un vuelco a boca de corazón que excede la lágrima. Y logran enseñarnos lo imposible: expresar la emoción sin moldes ni manías.
Y descubrir que aquello que llaman felicidad está en el encuentro a la vuelta del día. Cuando abrís la puerta y dos patas se zambullen en tu pecho. Entonces, el mundo se parece a jugar con la botella vacía en vez del hueso de mentira. A dormir en el piso junto a la silla y la tele encendida; no a la casita con techo a dos aguas.
Quizás entiendas por qué mis ojos dibujan ruido a cuatro patas en el piso de madera. Por qué junto pelusa blanca y la dejo en algunos rincones. Y trato de silenciar la botella de plástico cuando la tiro a la basura.
jueves 15 de noviembre de 2007
Vueltas
Es que sonrío
porque al final de la ronda
encuentro, más veces que no
tus misma palabras
aquellas;
pero a la vuelta
de mi esquina
de mis desvaríos propios
Son tuyas
te las atesoro.
Y si sólo me las regalás
sin moño enredado
las rechazo, sabelo:
te las niego.
Porque las quiero
al cruce de la vereda
que hace bandera franca.
Entonces, aceptalo,
sí puedo guiñarte las lógicas
en tus letras a vuelta
de esquina
pero no te equivoques
la razón nunca
te la cedo:
sólo me gusta recordarte.
Andru 12-11
porque al final de la ronda
encuentro, más veces que no
tus misma palabras
aquellas;
pero a la vuelta
de mi esquina
de mis desvaríos propios
Son tuyas
te las atesoro.
Y si sólo me las regalás
sin moño enredado
las rechazo, sabelo:
te las niego.
Porque las quiero
al cruce de la vereda
que hace bandera franca.
Entonces, aceptalo,
sí puedo guiñarte las lógicas
en tus letras a vuelta
de esquina
pero no te equivoques
la razón nunca
te la cedo:
sólo me gusta recordarte.
Andru 12-11
martes 13 de noviembre de 2007
Cosquillas
Y si aprovecho ese segundo detenido en semáforos
Y extiendo la mano, la palma abierta a tu llanto
Que quiero mío porque me gusta empaparme
Podré, sólo tal vez, guardarme una lluvia
En gota blanca de pavimento
Imaginar que me enlodo
Y el día se haga una maraña
de sílabas en cacao
tibio, espeso
o mullido.
Andru
Y extiendo la mano, la palma abierta a tu llanto
Que quiero mío porque me gusta empaparme
Podré, sólo tal vez, guardarme una lluvia
En gota blanca de pavimento
Imaginar que me enlodo
Y el día se haga una maraña
de sílabas en cacao
tibio, espeso
o mullido.
Andru
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